Un mundo perfecto

Es difícil saber cómo sería el país perfecto, con una economía pujante, una industria autosuficiente, gente amable e interesada por el bienestar de sus conciudadanos, de su país y del mundo.

Encontramos en todas partes leyes y derechos de cientos de países que creen ejercer un muy buen gobierno de sus habitantes y piensan satisfacer todas sus necesidades.

Lo único que yo veo, como habitante de este mundo, son los grandes problemas de intolerancia, racismo, guerra y drogas. Gente en las calles, muriendo de hambre y frío… Pánico por el terrorismo, las bombas, las armas, la muerte…

Deseo un mundo sin fronteras, sin hambre, sin frío, sin pánico de salir a las calles. Deberíamos superar los prejuicios raciales, las fronteras, las líneas imaginarias.

Sueño con un mundo construido por las manos de todos los que lo habitan para que así disfrutemos de este planeta que se nos ha ofrecido, tan suave como el café de Colombia y las danzas tradicionales de Japón, tan dulce como los chocolates suizos y las sonrisas de los niños que se esparcen por todo el mundo. Tan distinto y mágico como lo somos todos.

Quisiera un mundo lleno de compasión, de riquezas compartidas, de alegría, de acuerdos de paz que logren cumplirse, de gente dispuesta a cambiar, no por un país sino por el mundo que cada mañana pisan.

 

Diana MEDINA, Clase de 3e 2

Liceo Francés Louis Pasteur Bogotá Colombia

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