En India, en las tierras infértiles
al sur de Pondichéry, se levanta una ciudad utópica que tiene
por objetivo construir una sociedad perfecta, sin diferencias de clases, sin
pobreza, donde se cultiva el “karma”. Esta ciudad se llama Auroville.
Todo comenzó a principios del siglo
XX.
Auroville es un lugar ideal, donde las personas
no tienen derecho a decir: "Esto es mío". Todos son ciudadanos del mundo
y se empeñan en el progreso de la humanidad. Construyen una sociedad
perfecta en la que las relaciones humanas están basadas en la emulación
y la colaboración y la fraternidad reemplazan la lucha y la competencia.
Todos son artistas y pueden tener la ocupación que quieran, sólo
obedecen a una autoridad: la suprema verdad.
Veinte años más tarde, Denis
Geeraert visita Auroville y nos ofrece su testimonio. Describe el desarrollo
de esta ciudad utópica y sus problemas: “Auroville es una mezcla
de viviendas de lujo con piscinas al lado de ranchitos construidos con ramas
de árboles”. Las clases sociales siguen siendo igual de importantes
entre occidentales e indios de la región. Además, las empresas,
como en el caso de Aroma, han dejado sus nobles principios para ir a instalarse
en China para bajar los costos de producción. Por lo demás, el
problema de la delincuencia sigue sin resolverse. “En cuanto un habitante
de Auroville posee un bien, debe protegerse contra el robo por la delincuencia
no ha desaparecido” subraya nuestro testigo.
Por eso, aunque Auroville se levantó
con buenos fundamentos, no deja de declinar, y ya corre el riesgo de convertirse
en… un sueño.
Amanda
BREUER Clase de 3e
4
Liceo
Francés Louis
Pasteur Bogotá (Colombia)
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