AUROVILLE

En India, en las tierras infértiles al sur de Pondichéry, se levanta una ciudad utópica que tiene por objetivo construir una sociedad perfecta, sin diferencias de clases, sin pobreza, donde se cultiva el “karma”. Esta ciudad se llama Auroville.

Todo comenzó a principios del siglo XX. La India está colonizada en parte por los británicos y en parte por los franceses. A los indios no les gusta ver su país gobernado por extranjeros que imponen su cultura y mentalidad. Estalla una revolución dirigida por uno de los grandes pensadores de los tiempos modernos: Sri Aurobindo. Los británicos se apresuran a encarcelarlo. Francia ya es una tierra de asilo. Sri Aurobindo se refugia en Pondichéry donde enseña filosofía. Es un practicante de yoga y abandona su cuerpo el 5 de diciembre de 1950. En 1960, Mirra, la esposa de Sri Aurobindo, decide fundar una ciudad utópica, Auroville, que se inaugura el 28 de febrero de 1968.

Auroville es un lugar ideal, donde las personas no tienen derecho a decir: "Esto es mío". Todos son ciudadanos del mundo y se empeñan en el progreso de la humanidad. Construyen una sociedad perfecta en la que las relaciones humanas están basadas en la emulación y la colaboración y la fraternidad reemplazan la lucha y la competencia. Todos son artistas y pueden tener la ocupación que quieran, sólo obedecen a una autoridad: la suprema verdad.

Veinte años más tarde, Denis Geeraert visita Auroville y nos ofrece su testimonio. Describe el desarrollo de esta ciudad utópica y sus problemas: “Auroville es una mezcla de viviendas de lujo con piscinas al lado de ranchitos construidos con ramas de árboles”. Las clases sociales siguen siendo igual de importantes entre occidentales e indios de la región. Además, las empresas, como en el caso de Aroma, han dejado sus nobles principios para ir a instalarse en China para bajar los costos de producción. Por lo demás, el problema de la delincuencia sigue sin resolverse. “En cuanto un habitante de Auroville posee un bien, debe protegerse contra el robo por la delincuencia no ha desaparecido” subraya nuestro testigo.

Por eso, aunque Auroville se levantó con buenos fundamentos, no deja de declinar, y ya corre el riesgo de convertirse en… un sueño.

Amanda BREUER Clase de 3e 4

Liceo Francés Louis Pasteur Bogotá (Colombia)

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